Desde el Colegio San Agustín de Concepción queremos hacer llegar a don Pedro Díaz Cuevas nuestro más sincero reconocimiento, gratitud y afecto, al concluir una significativa etapa de su camino al servicio de la educación.
Más de treinta años dedicados a FIDE no se pueden comprender solamente desde los cargos y responsabilidades que asumió. Detrás de cada uno de ellos hay una vida entregada a una causa, una profunda vocación de servicio y, sobre todo, innumerables encuentros con personas y comunidades educativas a lo largo de Chile.
Su trayectoria como relator, presidente regional, tesorero nacional y presidente nacional durante dos períodos habla de un compromiso sostenido con la educación de nuestro país. Pero, como usted mismo expresa, “por sobre todo, me quedo con las personas”. En esa frase encontramos quizás la mejor síntesis de una vida de servicio.
Porque educar, servir y acompañar son también para nosotros caminos profundamente humanos y profundamente agustinianos. San Agustín nos recuerda que “con vosotros soy cristiano, para vosotros soy obispo”: una expresión que sitúa el servicio por encima de cualquier cargo y nos invita a comprender toda responsabilidad como una oportunidad para servir a los demás.
Desde esa mirada, valoramos especialmente su capacidad para escuchar, dialogar y tender puentes; su cercanía con las comunidades educativas y su permanente disposición para defender y promover el valor de la educación. Valoramos también su aporte para que FIDE fuera una voz reconocida en el ámbito educacional y un espacio de encuentro, reflexión y colaboración.
Durante estos años, seguramente hubo desafíos, diferencias y momentos complejos. Pero también hubo sueños compartidos, amistades, aprendizajes y la certeza de que la educación se construye siempre junto a otros.
Hoy, al cerrar este capítulo, queremos agradecer no solamente lo que hizo, sino también la manera en que eligió hacerlo: poniendo sus capacidades al servicio de otros, recorriendo nuestro país, escuchando a sus colegios y comunidades y manteniendo vivo el compromiso con una educación que busca transformar vidas.
Desde el Colegio San Agustín de Concepción hacemos llegar nuestro abrazo fraterno y nuestra gratitud. Nos alegra saber que, aunque concluye una etapa, permanece aquello que verdaderamente importa: el cariño por las personas, las convicciones profundas y el compromiso con la educación.
Que el Señor siga acompañando sus pasos y que, en esta nueva etapa, pueda mirar el camino recorrido con la serenidad de quien ha entregado generosamente sus talentos al servicio de los demás.
Desde nuestra comunidad agustiniana, le decimos con afecto:
Hasta siempre, y gracias por haber hecho de la educación una verdadera vocación de servicio.
En Cristo y San Agustín,
Colegio San Agustín de Concepción
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